
RESPETABLE LOGIA MARIANO MORENO N° 201
Tres Épocas, un mismo Ideal Racionalista
S.·. F.·. U.·.
La historia de la Respetable Logia Mariano Moreno N° 201 es el testimonio vivo de la perseverancia masónica y de la inmutabilidad de sus principios a través del tiempo y la geografía. Al igual que el prócer cuyo nombre adorna nuestro estandarte, el taller ha sabido atravesar tormentas históricas, batiendo y levantando sus columnas en tres épocas bien definidas, guiado siempre por la luz de la razón, el rigor ritual y el librepensamiento.
LAS PRIMERAS DOS ÉPOCAS: EL LEGADO DEL ATLÁNTICO Y SUS RELIQUIAS
El primer levantamiento de columnas de la Logia Mariano Moreno N° 201 se remonta a los albores del siglo XX, situándose entre los años 1901 y 1902 en el Oriente de Mar del Plata. En aquella incipiente ciudad costera, un grupo de hermanos comprometidos con el progreso local infundió vida al taller. Aunque el devenir del tiempo hizo que la Carta Patente de aquellos años se perdiera, el taller conserva hoy su bien más preciado: su estandarte original, que data del año 1901. Esta reliquia textil es el lazo físico e histórico ininterrumpido que conecta a los obreros actuales con los pioneros del siglo pasado. Tras un fecundo ciclo de labor, el taller entró en sueño, abatiendo sus columnas por primera vez.
La segunda época del taller emergió a mediados de la década de 1950, despertando nuevamente en el mismo Oriente marplatense. De aquel período emanó una Carta Patente que la logia aún custodia con orgullo, además de una valiosa pieza histórica descubierta tiempo después: una medalla acuñada en 1950, resguardada en el medallero de la Gran Logia de la Argentina. Las circunstancias políticas y sociales de la época forzaron un nuevo y prolongado abatimiento de columnas, perdiéndose el contacto directo con los eslabones humanos de esa generación, pero dejando sus huellas impresas de forma indeleble en los archivos de la Orden.
EL TERCER RELEVAMIENTO Y LA REFUNDACIÓN DEL 2011
El siglo XXI trajo consigo el definitivo renacimiento de la 201, mudando su suelo natal hacia el Oriente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En el año 2009 se produjo el tercer relevamiento de columnas, del cual se conserva la correspondiente Carta Patente. Inicialmente, entre 2009 y 2011, el taller funcionó bajo un formato principalmente operativo, abocado de cara a la sociedad a la organización de conferencias y la difusión cultural.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión y consolidación regular se gestó en el año 2011. Un grupo de hermanos comprometidos —eslabones fundamentales de la amalgama viva del taller— asumió la tarea de refundar los trabajos. La transformación fue profunda: la logia abandonó el perfil meramente enfocado en la divulgación profana para constituirse en un taller discreto, simbólico y regular, consagrado al trabajo riguroso en los tres grados de la Masonería Simbólica (Aprendiz, Compañero y Maestro) bajo el influjo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Como muestra de este nuevo amanecer, se acuñó la medalla que corre a partir de dicho año, ignorando en ese momento —en una bella coincidencia histórica— la existencia de aquella contraparte de 1950. Desde entonces, el taller adoptó su ritmo justo, congregándose de manera ininterrumpida todos los martes.
EL ÉXODO DE LOS TEMPLOS Y LA FORJA DEL PATRIMONIO
Como todo taller que inicia sus pasos, los primeros años de esta tercera época estuvieron marcados por grandes desafíos materiales. El primer gran reto de la membresía fue esculpir una identidad propia y edificar el patrimonio necesario para poder trabajar según lo dictado por los viejos rituales. Con mucho trabajo, perseverancia y el sacrificio compartido de sus miembros, la logia logró adquirir sus joyas, collarines, malletes, medallas y demás herramientas litúrgicas que hoy visten el templo.
Este proceso de consolidación material corrió a la par de un itinerario geográfico itinerante que templó el carácter del taller:
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El Origen (2011 - 2012): Los trabajos regulares de la refundación comenzaron consagrándose en el templo de la calle Combatientes de Malvinas, albergando los sueños de la nueva membresía durante todo el 2011 y parte de 2012.
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A Cubierto en la Herrería (2012 - 2013): Consecuencia de las necesidades del taller, la logia se trasladó por una temporada al templo de la calle Carrasco. Este período dotó al taller de una mística inolvidable.
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El Hogar Definitivo (2013 - Presente): En el año 2013, la Logia 201 mudó sus columnas al templo de la calle Boedo. En este emblemático rincón porteño, el taller ha continuado labrando la piedra bruta de manera ininterrumpida, consolidándose como un faro de regularidad, estabilidad y fraternidad.
IDENTIDAD MORENISTA: UN TALLER DE CORTE RACIONALISTA
Fieles al espíritu de Mariano Moreno —secretario de la Primera Junta y baluarte de la Ilustración en el Río de la Plata—, los trabajos de la Logia 201 se distinguen por un marcado corte racionalista. En el templo no hay espacio para el dogma, sino para el libre examen de las ideas. El espíritu que se respira en sus tenidas semanales combina armónicamente dos vertientes indispensables e indivisibles:
Por un lado, el estudio profundo de la Orden, consistente en una rigurosa docencia masónica enfocada en desentrañar la historia de la institución, su filosofía y la riqueza de su lenguaje simbólico. Por el otro, el debate de ideas generales, un foro de librepensamiento donde se abordan nociones universales de la política, la historia y la ciencia.
Este ejercicio dialéctico no persigue la uniformidad del pensamiento, sino todo lo contrario: busca explorar la diversidad de perspectivas de cada hermano para que, mediante el contraste de ideas nobles, pulidas y despojadas de pasiones profanas, cada miembro pueda limar su piedra bruta y alcanzar la mejor versión de sí mismo en pos del bien general de la sociedad.
Hoy, a más de un siglo de su concepción original en las costas atlánticas, las columnas de la Respetable Logia Mariano Moreno N° 201 se erigen firmes, justas y perfectas en el Oriente de Buenos Aires, asegurando que el fuego de la razón siga iluminando los trabajos de sus obreros por muchas generaciones más.
T.·. A.·. F.·.
La Mística del Templo Oculto: A diferencia de las logias que tienen publicados sus lugares de reunión, la 201 trabajó allí verdaderamente a cubierto. La entrada desde la calle consistía en un gran portón profano con una puerta diminuta. Al cruzarla, los hermanos debían atravesar unos veinte metros en penumbras entre maquinarias, yunques y herramientas de herrería operativa, para luego trasponer otra pequeña abertura que, de manera casi mágica, daba acceso directo a la solemnidad del Templo Masónico enclavado en el corazón del taller metalúrgico.